Emprender no es para todos…

Hace algunos meses tuve la oportunidad (por circunstancias de la vida) volver a experimentar lo que es un trabajo tradicional.

Esto me hizo sin duda valorar y darme cuenta lo importante que es nuestro tiempo. Es decir, disponer de tiempo para actividades, paseos, compras, etc. Cuando uno trabaja cumple horarios y también rutinas obligatorias, lo cual me trajo la conclusión de que cuando uno emprende no solo lo hace por el dinero, sino también por la libertad de tiempo que te ofrece.


Los negocios propios también demandan trabajo (quizás más que un empleo), esto si pude verlo también.

En un trabajo cumplís un horario y luego te vas a tu casa sin nada que pensar, sin tareas para el otro día. En un negocio propio uno tiene horario completo y casi siempre solemos trabajar las 24 horas sin descanso creyendo que de esta manera obtendremos mejores resultados.

Con el tiempo me di cuenta de que esto también es un error. Porque estaríamos en el mismo problema que un empleo.

La ventaja de emprender o ser dueño de tu negocio y de tus ingresos es que podés elegir. Elijo trabajar o descansar, ir a pasear o quedarme en casa. Asistir a una reunión de tus hijos o hacer las compras. Todo este tipo de decisiones se hacen imposible en un empleo.

El emprendedor tiene esa posibilidad, su obligación es la de estar bien organizado, casi a la perfección.

Siendo empleado solo disponemos de aquellos horarios que nos toca o que nos da la empresa. Y lejos de menospreciar el empleo, solo tengo la intención de marcar algunas diferencias.

Pero realmente me alegra volver a estar en mi emprendimiento, en mi negocio digital, en mi profesión, ya que puedo ser yo mismo y estar a gusto.

No todos tenemos las mismas posibilidades, algunos tienen que trabajar, otros emprenden, otros heredan, otros son dueños de negocios, etc. Emprender no es fácil, nada más lejos de la realidad.

Emprender es difícil, es arduo y te expone constantemente ante tus propias limitaciones. Pero te da la satisfacción de que estás haciendo lo tu corazón te dicta.

Y si realmente lo sentís, lo vas a hacer y lo vas a hacer bien.

Pero si lo haces por obligación o por necesidad, cualquier cosa que emprendas puede ser peligroso.

Emprender lo hace cualquiera, aunque el costo no es para todos.

Emprender te exige voluntad, creatividad, positividad, planificación, metas, análisis, corrección de errores, fortalezas y debilidades.

Es un mundo vertiginoso como una montaña rusa, pero es la que los emprendedores elegimos vivir ante la monotonía del empleo tradicional, una vida “segura” pero sin emoción.

Porque los emprendedores también somos un poco rebeldes, pero esa rebeldía también debe tener responsabilidad y orden. De lo contrario, nada funciona. Asique la pregunta es…

¿Estás orgulloso de lo que haces actualmente? ¿Sentís que estás en el camino correcto? ¿Preferís la tranquilidad de un ingreso fijo o el riesgo y la aventura de emprender algo propio?

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